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jueves, 21 de febrero de 2013

El libro de la selva

En un grupo adaptado de 1º de ESO hemos estado trabajando durante este segundo trimestre una versión en modo lectura fácil de un clásico de la literatura de aventuras: El libro de la selva (1894) del escritor angloindio Rudyard Kipling.

Son numerosas las versiones cinematográficas de la obra, aunque quizá la más conocida es la de animación musical realizada en 1967 por la factoría Disney bajo la dirección de Wolfgang Reitherman. Resulta muy estimable tanto en el plano visual como en el musical, a pesar de que tiene notables diferencias respecto al original.

A modo de muestra, aquí tienes la famosa y muy divertida secuencia en que el oso Baloo transmite a Mowgli su idea despreocupada y gozosa de lo que es la vida:


Como casi todos recordaréis, el libro es una serie de cuentos centrados en la historia de Mowgli, un niño salvaje como aquellos de los que ya hemos hablado en este blog. Aparentemente, el cachorro humano se extravía en la selva y es criado por lobos y otros animales que le protegen, enseñan y ayudan. Con el tiempo, Mowgli se convertirá en un joven astuto, valiente y sabio, capaz de respetar la ley de la selva pero siempre receloso del contacto con los humanos.

Cartel original de la película de Zoltan Korda

En cuanto a las versiones de cine convencional, destaca la realizada en 1942 por Zoltan Korda: El libro de la selva. Fue una de las primeras películas rodadas en color y en escenarios naturales, lo que hizo que tuviera un gran atractivo para los espectadores de la época.

Está protagonizada por el famoso actor indio Sabu y presenta una gran diferencia argumental con el libro de Kipling, ya que introduce una historia de luchas y traiciones en torno a un gran tesoro escondido en un templo en ruinas, perdido en medio de la selva. Aquí la tienes completa, aunque con una muy baja calidad de audio:


Como guía de lectura con preguntas sobre la obra, puede consultarse este pdf con el material. y como propuesta de expresión final trabajaremos un documento compartido en que cada alumno habrá de crear una presentación en primera persona de una serie de personajes seleccionados que luego grabaremos en formato audio y vídeo. Para acceder al documento, clica en el siguiente enlace: 


PARA SABER MÁS

Resulta también muy adecuada para los primeros cursos de la ESO la edición de Anaya que se acompaña de un excelente cuaderno de actividades.

El grupo La carreta Teatro nos propone un montaje teatral de la obra acompañado de una interesante guía didáctica.

En el siguiente enlace hay un interesante repertorio de textos e informaciones sobre El libro de la selva.

lunes, 11 de enero de 2010

El niño suicida



Rafael Dieste (1899-1981) es uno de los mejores escritores de cuentos en lengua gallega. Él es el autor de la siguiente historia en que el protagonista vive su vida al revés, de viejo a joven, a la manera en que lo hace también el personaje principal de la película norteamericana El curioso caso de Benjamin Button (2008). Las coincidencias entre una y otra historia son sorprendentes. Lo que no está claro es si Dieste llegó a conocer la novela corta que, con el mismo título del filme, Francis Scott Fitzgerald publicó en 1921 y que sirvió de base para su realización.

EL NIÑO SUICIDA

Cuando el tabernero acabó de leer aquella noticia inquietante -un niño se había suicidado pegándose un tiro en la sien derecha- habló el vagabundo desconocido que acababa de comer muy pobremente en un rincón de la tasca marinera, y dijo:

-Yo sé la historia de ese niño.

Pronunció la palabra niño de un modo muy particular. Así que los cuatro bebedores de aguardiente, los cinco de albariño y el tabernero se callaron y escucharon con gesto inquisidor y atento.

-Yo sé la historia de ese niño -repitió el vagabundo. Y tras una sagaz y bien medida pausa, comenzó:

"Allá por el mil ochocientos treinta, una beata que después murió de miedo vio salir del camposanto florido y oloroso de su aldea a un viejo muy viejo desnudo. Aquel viejo era un recién nacido. Antes de salir del vientre de la tierra madre había escogido él mismo esa manera de nacer. ¡Cuánto mejor ir de viejo a mozo que de mozo a viejo!- pensó siendo espíritu puro. A Nuestro Señor le chocó la idea. ¿Por qué no hacer la prueba? Y así, con su consentimiento, se formó en el seno de la tierra un esqueleto. Y después con carne de gusano, se hizo la carne del hombre. Y en la carne del hombre hormigueó el calorcillo de la sangre. Y como todo estaba listo, la tierra-madre parió. Parió un viejo desnudo.

"Cómo después el viejo encontró ropa y alimento es cosa de mucha risa. Llegó a las puertas de la ciudad y como todavía no sabía hablar, los alguaciles, después de echarle una capa encima, lo llevaron delante del juez, como si hubiesen sido testigos: Aquí le traemos a este pobre viejo que perdió el habla con la paliza que le dieron unos ladrones desaprensivos. No le dejaron ni la ropa.

El juez dio órdenes y el viejo fue llevado a un hospital. Cuando salió, ya bien vestido y alimentado, le decían las monjitas: Va hecho un buen mozo. Hasta parece que perdió años.

Por aquel entonces ya había aprendido a hablar algo y se hizo mendigo. Así anduvo muchas tierras. En Lourdes estuvo dos veces, la segunda tan rejuvenecido que, los que le habían conocido la primera vez, pensaron que había sido un milagro de la Virgen.

Cuando adquirió suficiente experiencia pensó que lo mejor era mantener en secreto aquella extraña condición que lo hacía más joven cuantos más años corriesen. Así, no sabiéndolo nadie -a no ser uno o dos amigos fíeles- podría vivir mejor su verdadera vida.

Trabajó de viejo y se hizo rico para descansar de joven. De los cincuenta a los quince años su vida fue lo más feliz que imaginarse pueda. Cada día gustaba más a las muchachas y anduvo envuelto con muchas y con las más bonitas. Y hasta dicen que una princesa... Pero de eso no estoy seguro.

Cuando llegó a niño comenzó la vida a complicársele. Le daba miedo la sorpresa con que lo veían entrar tan libre en las tiendas a comprar golosinas y juguetes. Algún ratero de visera calada lo había seguido a veces a lo largo de muchas calles tortuosas. Y alguna vez comió sus golosinas temblando de angustia, con las lágrimas en los ojos y el almíbar en los labios. La última vez que lo encontré -tenía ocho años- estaba muy triste. ¡Cuánto pesaban en su espíritu de niño los recuerdos de su vejez!

Luego comenzó a atosigarlo día y noche una obsesión tremenda. Cuando pasaran algunos años lo recogerían en cualquier calleja perdida. Quizá alguna señora rica y sin hijos. Después... ¡Quién sabe lo que pasaría después! La lactancia, los paseos en un carrito, con un sonajero de cascabeles en la tierna manecita. Y al final... ¡Oh! El final daba espanto. Cumplir su destino de hombre que vive al revés y refugiarse en el seno de la señora rica -puede que cuando ella durmiese- para ir allí consumiéndose hasta transformarse primero en una sanguijuela, después en un corpúsculo, y luego en pequeñísima simiente...

El vagabundo se levantó muy pensativo, con las manos en los bolsillos, y comenzó a pasear muy amargado. Finalmente dijo:

-Me explico, sí, me explico que se diese un tiro en la sien el pobre muchacho.

Los cuatro bebedores de aguardiente, creían. Los cinco de albariño sonreían y dudaban. El tabernero negaba. Cuando todos discutían más animadamente, el tabernero de pronto se levantó de puntillas y se puso a mirar alrededor con los ojos muy abiertos. El vagabundo había desaparecido sin pagar.

FIN

Rafael Dieste: De los archivos del trasgo, 1926.

Texto tomado de la Biblioteca Digital Ciudad Seva, sección de cuentos. También puedes leer El niño suicida en el sitio original.

Si te apetece mirar un anuncio de la película dirigida por David Fincher y protagonizada por el guapo y famoso Brad Pitt, puedes hacerlo en el enlace:


lunes, 21 de diciembre de 2009

Ladrón de sábado


Fruto de su trabajo como director del taller de guión de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba), el escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez publicó  una obrita en verdad curiosa titulada "Cómo se cuenta un  cuento". El libro es en realidad una creación colectiva cuyo objetivo era mostrar cómo funcionaba aquel taller y explicar cómo se construye un guión de cine a partir de un argumento inicial.

El relato que abre el libro fue una historia propuesta por la tallerista Consuelo Garrido con el título de "Ladrón de noche" que, una vez analizada y comentada por el grupo, se fue modificando y reescribiendo hasta dejarla en su versión definitiva como "Ladrón de sábado". Con ese título de Ladrón de sábado se rodó una película para televisión en 1990, dirigida por José Luis García Agraz.

El cuento es éste:

LADRÓN DE SÁBADO

Hugo, un ladrón que sólo roba los fines de semana, entra en una casa un sábado por la noche. Ana, la dueña, una treintañera guapa e insomne empedernida, lo descubre in fraganti. Amenazada con la pistola, la mujer le entrega todas las joyas y cosas de valor, y le pide que no se acerque a Pauli, su niña de tres años. Sin embargo, la niña lo ve, y él la conquista con algunos trucos de magia. Hugo piensa: «¿Por qué irse tan pronto, si se está tan bien aquí?» Podría quedarse todo el fin de semana y gozar plenamente la situación, pues el marido -lo sabe porque los ha espiado- no regresa de su viaje de negocios hasta el domingo en la noche. El ladrón no lo piensa mucho: se pone los pantalones del señor de la casa y le pide a Ana que cocine para él, que saque el vino de la cava y que ponga algo de música para cenar, porque sin música no puede vivir.

A Ana, preocupada por Pauli, mientras prepara la cena se le ocurre algo para sacar al tipo de su casa. Pero no puede hacer gran cosa porque Hugo cortó los cables del teléfono, la casa está muy alejada, es de noche y nadie va a llegar. Ana decide poner una pastilla para dormir en la copa de Hugo. Durante la cena, el ladrón, que entre semana es velador de un banco, descubre que Ana es la conductora de su programa favorito de radio, el programa de música popular que oye todas las noches, sin falta. Hugo es su gran admirador y. mientras escuchan al gran Benny cantando "Cómo fue" en un casete, hablan sobre música y músicos. Ana se arrepiente de dormirlo pues Hugo se comporta tranquilamente y no tiene intenciones de lastimarla ni violentarla, pero ya es tarde porque el somnífero ya está en la copa y el ladrón la bebe toda muy contento. Sin embargo, ha habido una equivocación, y quien ha tomado la copa con la pastilla es ella. Ana se queda dormida en un dos por tres.


A la mañana siguiente Ana despierta completamente vestida y muy bien tapada con una cobija, en su recámara. En el jardín, Hugo y Pauli juegan, ya que han terminado de hacer el desayuno. Ana se sorprende de lo bien que se llevan. Además, le encanta cómo cocina ese ladrón que, a fin de cuentas, es bastante atractivo. Ana empieza a sentir una extraña felicidad.

En esos momentos una amiga pasa para invitarla a correr. Hugo se pone nervioso pero Ana inventa que la niña está enferma y la despide de inmediato. Así los tres se quedan juntitos en casa a disfrutar del domingo. Hugo repara las ventanas y el teléfono que descompuso la noche anterior, mientras silba. Ana se entera de que él baila muy bien el danzón, baile que a ella le encanta pero que nunca puede practicar con nadie. Él le propone que bailen una pieza y se acoplan de tal manera que bailan hasta ya entrada la tarde. Pauli los observa, aplaude y, finalmente se queda dormida. Rendidos, terminan tirados en un sillón de la sala.

Para entonces ya se les fue el santo al cielo, pues es hora de que el marido regrese. Aunque Ana se resiste, Hugo le devuelve casi todo lo que había robado, le da algunos consejos para que no se metan en su casa los ladrones, y se despide de las dos mujeres con no poca tristeza. Ana lo mira alejarse. Hugo está por desaparecer y ella lo llama a voces. Cuando regresa le dice, mirándole muy fijo a los ojos, que el próximo fin de semana su esposo va a volver a salir de viaje. El ladrón de sábado se va feliz, bailando por las calles del barrio, mientras anochece.

Gabriel García Márquez (Cómo se cuenta un cuento, 1995)

La propuesta didáctica que os hago en este caso es doble: por un lado, señalar y explicar el sentido de las expresiones  típicas del castellano de América que encuentras en el texto; y por el otro, continuarlo en forma de un relato que cuente qué pasó el fin de semana siguiente y que incluya fragmentos narrativos, descriptivos y dialogados.

Otra posibilidad sería desarrollar dramáticamente la historia al modo que propone Héctor Monteagudo en su  blog Aguja de marear. Podéis leerlo en la entrada Ladrón de sábado: del papel a las tablas.

También, si a alguien le apetece, se puede escuchar la interesante versión para Radioteatro realizada por alumnos de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres (Perú) y accesible en el portal Radiodialnet.